Comienza la construcción de WHEEL, el prototipo español de eólica marina flotante que se ensayará en aguas profundas de Canarias

Comienza la construcción de WHEEL, el prototipo español de eólica marina flotante que se ensayará en aguas profundas de Canarias
El Puerto de Las Palmas acogió la presentación del proyecto europeo WHEEL, una tecnología flotante desarrollada por la ingeniería española Esteyco para reducir el coste, el calado portuario, el uso de materiales y la huella de carbono de la eólica marina en aguas profundas. El demostrador, de 6 MW, se ensamblará y será remolcado al banco de ensayos de la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), donde operará hasta diez años en condiciones reales con una infraestructura de evacuación de 20 kV y tres kilómetros de cable submarino.

El Puerto de Las Palmas se ha convertido esta semana en el punto de arranque industrial de uno de los demostradores de eólica marina flotante más relevantes actualmente en desarrollo en España. El proyecto europeo WHEEL, liderado por la ingeniería española Esteyco, fue presentado en el muelle León y Castillo Poniente, donde ya se ejecutan los trabajos del prototipo flotante de 6 MW que deberá validar una nueva solución estructural para generación eólica offshore en aguas profundas. La iniciativa cuenta con apoyo de la Comisión Europea, financiación de Horizon Europe y respaldo privado del grupo energético japonés JPower, y sitúa a Gran Canaria como banco de pruebas tecnológico para una de las piezas más complejas de la transición energética, la industrialización de la eólica flotante a costes competitivos.

WHEEL, acrónimo de Wind Hybrid Esteyco Evolution for Low-Carbon solutions, no es un parque comercial, sino un demostrador a escala real. Su objetivo es probar, certificar y monitorizar una tecnología flotante concebida para emplazamientos donde la profundidad del fondo marino hace inviable el uso de cimentaciones fijas. El proyecto se instalará en el banco de ensayos de la Plataforma Oceánica de Canarias, frente al tramo de costa comprendido entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, y deberá demostrar en operación real su comportamiento estructural, energético, ambiental y logístico. Según PLOCAN, la finalidad es llevar la tecnología a un nivel precomercial de madurez, validando sus ventajas en reducción de costes, reducción de huella de carbono y escalabilidad industrial.

La unidad piloto será una turbina eólica marina flotante de 6 MW, conectada mediante un cable submarino de evacuación de 20 kV de unos 3 kilómetros de longitud. La energía se evacuará conectando el nuevo prototipo al aerogenerador marino ya existente Mario Luis Romero Torrent, correspondiente al proyecto ELICAN/ELISA de Esteyco, que a su vez vierte a la subestación de Jinámar de 66 kV a través de la infraestructura eléctrica ya desplegada. El Ministerio para la Transición Ecológica precisó en la resolución ambiental que el objeto del proyecto es ensayar una tecnología flotante diseñada específicamente para aguas profundas.

La localización también está definida con precisión. El prototipo se instalará en el área de ensayos de PLOCAN, a unos 2.900 metros de la costa, frente a Punta de la Maleta, con el fondo marino situado en torno a la cota -90 metros y anclas ubicadas a unos 100 metros de profundidad. Ese dato es clave desde el punto de vista tecnológico ya que la eólica flotante se dirige precisamente a plataformas continentales estrechas o costas de gran pendiente, como ocurre en Canarias, donde la profundidad crece rápidamente y limita las cimentaciones fijas tradicionales.

La tecnología desarrollada por Esteyco se presenta como una evolución del concepto spar flotante, pero con una arquitectura pensada para resolver algunos de los grandes cuellos de botella de este tipo de plataformas, como tamaño del flotador, calado en puerto, consumo de materiales, complejidad de instalación y coste nivelado de energía. Frente a soluciones flotantes que exigen grandes infraestructuras portuarias, calados elevados o procedimientos de montaje muy especializados, WHEEL busca combinar ventajas de barcazas y semisumergibles durante la fabricación, montaje e instalación, con la estabilidad operativa propia de una configuración spar en fase de explotación.

Reducir los costes de fabricación, instalación y operación

La clave industrial está en que el sistema pretende reducir el uso de acero, simplificar la fabricación y aumentar el contenido local mediante el empleo relevante de hormigón y procesos constructivos compatibles con infraestructuras portuarias existentes. No se trata solo de que el flotador flote, sino de que pueda fabricarse en serie, montarse en puerto, remolcarse sin buques de instalación excesivamente especializados, lastrarse en emplazamiento y operar de forma estable bajo condiciones oceánicas exigentes. Esteyco sostiene que esta solución puede contribuir a reducir los costes de fabricación, instalación y operación de parques eólicos marinos flotantes y, por tanto, el coste nivelado de la energía.

La secuencia constructiva revela la complejidad del demostrador. La fabricación del sistema de flotación y el ensamblaje se realizarán en el Puerto de Las Palmas. Una vez montado, el conjunto será transportado por vía marítima hasta la zona de instalación en PLOCAN. La fase marina está prevista con una duración estimada de cuatro a seis días, incluyendo la preinstalación de los anclajes, el remolque de la estructura, la conexión y tensionado de las líneas de fondeo, el lastrado del tanque inferior, la instalación del cable de potencia y la colocación de los sistemas de señalización y balizamiento exigidos para la seguridad marítima y aérea.

El fondeo estará compuesto por tres anclas de inserción profunda por arrastre, conectadas a las líneas de amarre que sujetarán la estructura flotante al fondo. La longitud total de cadena para los tres puntos de fondeo será de aproximadamente 1.050 metros. Durante la instalación, un ROV, vehículo operado remotamente, comprobará el posicionamiento de las anclas y supervisará las operaciones submarinas. El cable de evacuación combinará unos 500 metros de cable dinámico, necesario para absorber los movimientos de la plataforma flotante, con un tramo estático sobre el lecho marino hasta completar la conexión eléctrica.

Uno de los aspectos más singulares del proceso será el lastrado de la plataforma. El tanque superior y el inferior se remolcarán acoplados a modo de barcaza. Ya en posición, se desplegará el tanque inferior para bajar el centro de gravedad y aumentar la estabilidad. Primero se bombeará agua de mar y después se incorporará lastre sólido. Para alcanzar las condiciones operativas, está previsto utilizar 1.297 metros cúbicos, equivalentes a unas 1.945 toneladas, de arena de granulometría 0-4 milímetros procedente de cantera autorizada en Gran Canaria. El traslado de ese material hasta el puerto requerirá unos 70 camiones.

Ensayo prolongado

La operación en PLOCAN está planteada como un ensayo prolongado. La resolución ambiental contempla una fase de funcionamiento de cinco años, prorrogable otros cinco años por su carácter de I+D+i, aunque el promotor señala que la vida útil mínima de la turbina es de 15 años y que el prototipo podría transferirse posteriormente a una entidad pública para una segunda fase experimental. Durante la explotación se monitorizará la estructura frente a las condiciones meteoceánicas, se efectuarán mantenimientos preventivos y correctivos mediante buque de apoyo y se registrarán variables ambientales dentro del plan de vigilancia.

WHEEL moviliza un presupuesto inicial en torno a 25,6 millones de euros, con una subvención europea de 16,6 millones a través de Horizon Europe. El consorcio internacional incluye a empresas y centros tecnológicos con capacidades complementarias en ingeniería, fabricación, cables, amarras, logística, construcción, ensayos y operación offshore. Junto a Esteyco figuran Rover, Bekaert, Vicinay, Cemex, Repnaval, PLOCAN, IH Cantabria, EnBW, 2B Energy y CoreMarine, además de la multinacional belga Sarens. El proyecto aspira a que más del 80% del presupuesto, excluida la turbina, sea ejecutado por empresas canarias, con participación de unas 23 compañías locales, entre ellas los astilleros de Repnaval, del grupo Zamakona, y apoyos logísticos como Boluda-Suárez.

La dimensión portuaria es central. La eólica marina flotante no solo necesita aerogeneradores y cables, sino superficies de ensamblaje, muelles con capacidad de carga, calados adecuados, logística pesada, grúas, remolcadores, talleres, astilleros y proveedores especializados. La presentación en el Puerto de Las Palmas subraya precisamente esa función. El recinto portuario no actúa solo como punto de salida hacia el banco de ensayos, sino como plataforma industrial donde se prueba si una tecnología flotante puede ser fabricada, montada y movilizada con medios portuarios razonablemente disponibles. Ese es uno de los grandes retos de la eólica flotante europea, pasar del prototipo singular a series industriales capaces de alimentar futuros parques comerciales.

El proyecto llega, además, en un momento en el que España prepara el despliegue comercial de la eólica marina y en el que los territorios insulares tienen un incentivo adicional para mirar al mar. En Canarias, la alta profundidad de la costa impide trasladar sin más el modelo de cimentaciones fijas empleado en otros mares europeos, pero al mismo tiempo la disponibilidad de recurso eólico, las capacidades portuarias y la necesidad de reducir generación fósil en sistemas eléctricos insulares convierten a la eólica flotante en una tecnología estratégica. Las instituciones presentes en la presentación destacaron precisamente ese papel de Canarias como posible polo offshore del sur de Europa, tanto por sus condiciones oceanográficas como por su ecosistema industrial y tecnológico.

La instalación prevista para finales de 2026 o comienzos de 2027 marcará el paso decisivo del proyecto. Hasta ahora, la eólica flotante ha demostrado su viabilidad técnica en varios países, pero sigue enfrentándose a tres barreras principales: coste, industrialización y logística. WHEEL intenta responder a las tres con una plataforma compacta, de bajo calado en puerto, con menor consumo material y un proceso de instalación que reduce la dependencia de buques especializados. Si el demostrador valida sus hipótesis de diseño, Canarias no solo habrá acogido un prototipo energético, sino una tecnología exportable para mares profundos, archipiélagos y costas donde la transición energética no puede resolverse únicamente desde tierra.

Redacción

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