Tecniberia se opone a la entrada de las comunidades autónomas en Ineco y denuncia “competencia desleal” en la ingeniería pública
La patronal de la ingeniería española ha elevado el tono frente a la entrada de comunidades autónomas en el capital de Ineco, un movimiento que considera un precedente peligroso para el equilibrio del sector y una amenaza directa a la libre competencia en la contratación pública. Tecniberia sostiene que la ingeniería pública no puede convertirse en un operador con ventaja estructural frente a las empresas privadas, y advierte de que el modelo que se está abriendo paso distorsiona el mercado y erosiona la base industrial del país.
La polémica tiene un origen concreto. El Gobierno de Canarias ha aprobado su entrada en el capital de Ineco mediante la suscripción de una acción, con el objetivo de que la sociedad pública pueda ser declarada “medio propio personificado” de la comunidad autónoma. Esta figura jurídica permitiría a la Administración canaria encargar directamente trabajos técnicos a Ineco sin necesidad de convocar licitaciones abiertas, especialmente en el ámbito de proyectos ferroviarios estratégicos en las islas. Para Tecniberia, este paso no es meramente simbólico, sino que abre la puerta a que otras comunidades sigan el mismo camino, ampliando el perímetro de actuación privilegiada de la ingeniería pública.
Desde la patronal se subraya que el problema no es la existencia de Ineco como sociedad instrumental del Estado, cuya función histórica ha sido prestar apoyo técnico especializado a la Administración General, sino su progresiva transformación en competidor estructural del sector privado. En la práctica, recuerdan, las empresas privadas deben concurrir a concursos abiertos, asumir riesgos financieros y contractuales, soportar bajas económicas agresivas y financiar su actividad en condiciones de mercado. Ineco, en cambio, puede operar a través de encomiendas de gestión y encargos directos, lo que elimina la competencia efectiva en determinados contratos.
La eventual generalización del modelo canario, alertan, consolidaría un sistema de doble rasero en el mercado de servicios de ingeniería. Las comunidades autónomas podrían canalizar proyectos de alta relevancia técnica y presupuestaria a través de su condición de accionistas de Ineco, dejando fuera a un tejido empresarial que en España está formado por centenares de pymes y compañías medianas altamente especializadas en transporte, agua, energía, edificación singular o planificación territorial.
El trasfondo es estructural. La ingeniería española es un sector intensivo en conocimiento, con fuerte proyección internacional y capacidad exportadora. Buena parte de esa competitividad exterior se sustenta en la experiencia acumulada en el mercado doméstico. Si el volumen de proyectos nacionales se reduce por la extensión de encargos directos a una empresa pública con ventajas institucionales, la consecuencia puede ser una pérdida progresiva de músculo técnico, menor inversión en innovación y debilitamiento de la capacidad exportadora.
Competencia desleal
Tecniberia insiste en que el papel de Ineco debe ser el de apoyo técnico estratégico al Estado, especialmente en ámbitos donde se requiera asistencia altamente especializada o donde el mercado no pueda responder con suficiente rapidez o solvencia. Convertirla en un actor que compite de manera sistemática y en condiciones ventajosas frente al sector privado supone, a juicio de la patronal, una desnaturalización de su función original.
Además, la patronal advierte de que el precedente canario no es neutro desde el punto de vista institucional. Si la fórmula prospera, podría configurarse una red de participaciones autonómicas que amplíe la capacidad de Ineco para operar como medio propio en distintos territorios, consolidando un modelo de adjudicación directa que, aunque legalmente posible, reduce el espacio competitivo. Para un sector que ya denuncia presión a la baja en honorarios, incremento de exigencias técnicas y mayores responsabilidades sin actualización proporcional de tarifas, este escenario resulta especialmente preocupante.
El debate se produce en un momento clave para la ingeniería española, con importantes retos asociados a la descarbonización, la resiliencia climática, la modernización ferroviaria, la gestión avanzada del agua y la digitalización de infraestructuras. Precisamente por la magnitud de estos desafíos, Tecniberia reclama reglas claras, neutralidad competitiva y un marco estable que permita al sector privado seguir invirtiendo en talento, tecnología y capacidad internacional.
La patronal es tajante: la ingeniería pública debe complementar al sector privado, no desplazarlo ni competir con ventaja estructural. La entrada de comunidades autónomas en el capital de Ineco, advierte, no es un mero ajuste societario, sino un movimiento con implicaciones profundas para el modelo de contratación pública y para el futuro del ecosistema de ingeniería en España.
