Portugal aplaza a julio las ofertas del AVE Oporto-Lisboa, al que aspiran grandes constructoras españolas
El Gobierno portugués retrasa hasta el 6 de julio la presentación de propuestas para el tramo Oiã-Soure, la segunda gran concesión de la línea de alta velocidad entre Oporto y Lisboa. El concurso, valorado en más de 1.600 millones de euros en valor actual y con pagos estimados durante 30 años por encima de los 4.700 millones, ha atraído el interés de grupos españoles como Sacyr, Acciona, FCC y Ferrovial, dentro del gran proyecto ferroviario que debe conectar Lisboa, Oporto y Vigo.
Portugal ha vuelto a aplazar el plazo para la presentación de ofertas en uno de los concursos clave de su futura red de alta velocidad. Infraestruturas de Portugal ha retrasado hasta el 6 de julio la entrega de propuestas para la concesión del tramo Oiã-Soure, correspondiente a la segunda asociación público-privada de la línea de alta velocidad Oporto-Lisboa. El nuevo calendario concede algo más de margen a los potenciales licitadores en un contexto de incertidumbre financiera, encarecimiento de materiales y volatilidad de los mercados internacionales, factores que han aumentado la presión sobre los grandes contratos de infraestructuras.
El aplazamiento afecta a uno de los lotes más relevantes del corredor ferroviario portugués y llega después de varios ajustes en el procedimiento. El tramo Oiã-Soure forma parte de la primera fase de la línea Oporto-Lisboa y fue relanzado por el Gobierno portugués tras quedar desierto en la práctica el concurso anterior, en el que la única oferta presentada fue excluida por no cumplir las condiciones exigidas. El Ejecutivo luso decidió reformular el proceso, revisar el reparto de riesgos y volver a sacar al mercado una concesión con la que pretende garantizar mayor competencia y atraer a grandes grupos internacionales.
El interés español es uno de los elementos más destacados del concurso. Medios portugueses y españoles han situado entre los potenciales aspirantes a Sacyr, Acciona, FCC y Ferrovial, integradas en distintos consorcios junto a socios locales o internacionales. Infraestruturas de Portugal esperaba la concurrencia de tres grandes grupos, entre ellos los articulados en torno a Mota-Engil, Sacyr y el consorcio formado por FCC, Ferrovial y Acciona. La presencia de constructoras españolas confirma el atractivo del mercado portugués de alta velocidad y la capacidad de las compañías españolas para competir en grandes proyectos ferroviarios, después de décadas de experiencia en el despliegue de la red AVE en España.
Concesión de 30 años
La concesión Oiã-Soure tiene un valor máximo de adjudicación de 1.603 millones de euros en valor actual neto, con referencia a diciembre de 2023, y una duración total de 30 años. El contrato incluye un periodo de desarrollo estimado en cinco años y medio y una fase posterior de disponibilidad de la infraestructura de unos 24 años y medio. En términos de pagos a lo largo de toda la vida de la concesión, el esfuerzo público previsto supera los 4.700 millones de euros a precios corrientes, a lo que se añaden hasta 600 millones de euros para actuaciones complementarias como proyectos, expropiaciones, fiscalización, instalaciones auxiliares y obras susceptibles de financiación comunitaria.
El tramo incluye la concepción, proyecto y construcción de unos 61 kilómetros de nueva línea de alta velocidad entre Oiã y Soure. La actuación contempla además la adaptación de la estación de Coimbra B a las necesidades de la alta velocidad, la cuadruplicación de la Línea del Norte entre Taveiro y la entrada sur de la estación de Coimbra, la construcción de una nueva subestación de tracción eléctrica en la zona de Coimbra y las conexiones de la nueva línea con la red convencional en las proximidades de Oiã, Adémia y Taveiro, con aproximadamente 22 kilómetros adicionales de enlaces ferroviarios. El diseño del contrato busca integrar la nueva infraestructura con el sistema ferroviario existente y mantener la funcionalidad de la Línea del Norte durante la transición hacia la alta velocidad.
El Gobierno portugués considera esta actuación una de las mayores obras públicas del país en las próximas décadas, junto con el nuevo aeropuerto de Lisboa. La línea de alta velocidad Oporto-Lisboa se concibe como el eje central de una red ferroviaria que debe reducir drásticamente los tiempos de viaje internos y conectar Portugal con España y con los corredores transeuropeos. Infraestruturas de Portugal sitúa el proyecto dentro del Plan Nacional de Inversiones 2030 y del Plan Ferroviario Nacional, con apoyo de fondos europeos del Mecanismo Conectar Europa y financiación del Banco Europeo de Inversiones.
El primer tramo de esta primera fase, entre Oporto-Campanhã y Oiã, ya fue adjudicado y su contrato de concesión fue firmado en julio de 2025. Esa actuación incluye la adaptación de Campanhã, dos nuevos cruces sobre el Duero, una nueva estación en Vila Nova de Gaia y alrededor de 72 kilómetros de línea de alta velocidad. El tramo Oiã-Soure debe dar continuidad hacia el sur a esa primera concesión y permitir que el corredor avance hacia Coimbra, Leiria, el área metropolitana de Lisboa y, posteriormente, las conexiones internacionales.
El objetivo declarado por Portugal es que el trayecto entre Lisboa y Oporto pueda realizarse en aproximadamente una hora y quince minutos, frente a los tiempos actuales del ferrocarril convencional. La línea forma parte de una estrategia más amplia que incluye también la conexión Oporto-Vigo, llamada a enlazar el norte de Portugal con Galicia en alta velocidad, y la futura conexión Lisboa-Madrid. Infraestruturas de Portugal prevé que el tiempo de viaje entre Oporto y Vigo se reduzca a unos 50 minutos y que Lisboa y Madrid puedan quedar conectadas en torno a tres horas cuando estén completadas las actuaciones necesarias en ambos países.
Oporto-Vigo
La pata Oporto-Vigo se encuentra todavía en una fase menos avanzada que la línea Oporto-Lisboa, pero constituye una pieza esencial del proyecto conjunto ibérico. Los estudios previos y ambientales contemplan estaciones en el aeropuerto Francisco Sá Carneiro, Braga, Ponte de Lima y Valença, además de la coordinación con España para la conexión transfronteriza Valença-Tui. El calendario portugués prevé avanzar en los concursos de las primeras fases de esta línea a partir del segundo semestre de 2026, con una ejecución que se prolongaría durante los próximos años. Para Galicia, el enlace con Oporto es estratégico porque permitiría articular un corredor atlántico de alta velocidad entre Vigo, Oporto y Lisboa, reforzando la integración ferroviaria del noroeste peninsular.
El nuevo aplazamiento del concurso Oiã-Soure no supone una paralización del proyecto, pero sí evidencia la complejidad financiera y contractual de una infraestructura de esta escala. La subida de los costes de construcción, la incertidumbre sobre los tipos de interés y la necesidad de repartir adecuadamente los riesgos entre el sector público y los concesionarios han obligado a Portugal a ajustar el procedimiento para hacerlo viable. La clave será si el nuevo plazo permite cerrar finalmente una licitación competitiva, con varias ofertas válidas y capacidad real para iniciar las obras en el horizonte previsto.
Para las constructoras españolas, el AVE portugués se ha convertido en una de las grandes oportunidades de obra civil en la Península Ibérica. La experiencia acumulada en túneles, viaductos, plataforma ferroviaria, electrificación, sistemas de seguridad, mantenimiento y concesiones de larga duración les permite presentarse como actores naturales en un mercado vecino que entra ahora en una fase decisiva. Para Portugal, el reto consiste en transformar una aspiración histórica en una red ferroviaria efectiva, financiable y coordinada con España. El aplazamiento hasta julio retrasa unas semanas el proceso, pero también subraya la importancia de un contrato que será determinante para saber si la alta velocidad portuguesa avanza definitivamente hacia Lisboa, Oporto y Vigo.
