Las academias de Ciencias e Ingeniería analizan el accidente de Adamuz y alertan sobre la fatiga de materiales y el mantenimiento de la red
La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y la Real Academia de Ingeniería celebraron en Madrid una sesión científica dedicada al análisis técnico del siniestro ferroviario ocurrido el 18 de enero en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. El encuentro reunió a especialistas en ingeniería estructural, ciencia de materiales y seguridad ferroviaria para examinar las posibles causas del accidente y extraer lecciones para el diseño, mantenimiento e inspección de infraestructuras ferroviarias de alta velocidad.
La seguridad del sistema ferroviario de alta velocidad español y los desafíos asociados al mantenimiento de sus infraestructuras fueron el eje central de la sesión científica titulada “Enfoques científicos sobre accidentes ferroviarios”, organizada conjuntamente por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y la Real Academia de Ingeniería. El encuentro se celebró en Madrid pocas semanas después del accidente ocurrido el 18 de enero en las proximidades de Adamuz (Córdoba), donde un descarrilamiento seguido de colisión entre trenes provocó decenas de víctimas y abrió un intenso debate técnico sobre el estado y la gestión de la red ferroviaria.
La sesión reunió a varios especialistas en ingeniería y ciencia de materiales para abordar el siniestro desde una perspectiva científica y comparativa, analizando tanto las hipótesis técnicas del accidente como las implicaciones que podría tener para el mantenimiento y la gestión de infraestructuras ferroviarias de alta velocidad. El debate fue moderado por el matemático Jesús Ildefonso Díaz, presidente de la sección de Matemáticas de la Real Academia de Ciencias, y contó con intervenciones de destacados académicos e ingenieros.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la ponencia del ingeniero Enrique Castillo Ron, académico de ambas instituciones, titulada “Lecciones aprendidas de los accidentes ferroviarios. Importancia de la fatiga de materiales y su modelización”. En su intervención abordó el fenómeno de la fatiga estructural en materiales metálicos sometidos a cargas repetidas, uno de los problemas clásicos de la ingeniería ferroviaria. La circulación continua de trenes genera ciclos de tensiones en carriles, ruedas y estructuras que pueden provocar microfisuras invisibles en las primeras etapas pero capaces de evolucionar hasta fracturas súbitas si no se detectan a tiempo mediante técnicas de inspección avanzadas.
Modelos matemáticos
Según explicó Castillo Ron, la ingeniería moderna dispone de modelos matemáticos capaces de estimar la evolución de estos procesos de fatiga y de anticipar el momento en que una pieza puede fallar. Estos modelos se basan en análisis estadísticos de ciclos de carga, propagación de grietas y propiedades mecánicas de los materiales. Su correcta aplicación permite optimizar las estrategias de mantenimiento predictivo y establecer intervalos de inspección más eficaces.
La segunda ponencia principal fue presentada por Jaime Domínguez Abascal, presidente de la Real Academia de Ingeniería, bajo el título “Algunas reflexiones sobre las causas del accidente ferroviario de Adamuz”. En ella se analizó el siniestro desde una perspectiva de ingeniería de sistemas, considerando tanto factores estructurales como operativos. Aunque la investigación oficial continúa en manos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el análisis académico abordó las hipótesis técnicas que se han planteado en las primeras fases de la investigación, entre ellas la posible fractura de un carril como desencadenante del descarrilamiento inicial.
Precedentes históricos
El debate técnico también incluyó referencias a precedentes históricos relevantes en el ámbito ferroviario. Entre ellos se citaron el accidente de Angrois en 2013, causado por un exceso de velocidad en una curva próxima a Santiago de Compostela, y el desastre de Eschede en Alemania en 1998, uno de los accidentes más graves de la alta velocidad europea, originado por la rotura de una rueda en un tren ICE. Ambos casos se utilizan habitualmente en la ingeniería ferroviaria como estudios de referencia para comprender cómo pequeñas fallas técnicas pueden desencadenar catástrofes si coinciden con determinadas condiciones operativas.
Más allá del análisis del accidente concreto, varios de los participantes subrayaron la importancia de reforzar las estrategias de mantenimiento preventivo y predictivo en redes ferroviarias de alta velocidad. Estas infraestructuras están sometidas a cargas dinámicas muy elevadas debido a las altas velocidades de circulación y a la intensidad del tráfico, lo que exige sistemas de monitorización continua y técnicas avanzadas de inspección. Entre las herramientas utilizadas actualmente en la ingeniería ferroviaria destacan las inspecciones ultrasónicas de carriles, los sistemas de detección automática de defectos en vía y los modelos de simulación que permiten anticipar la evolución de tensiones y deformaciones en las infraestructuras.
Envejecimiento de la red ferroviaria
Otro aspecto abordado durante la sesión fue el envejecimiento progresivo de parte de la red ferroviaria europea. Aunque las líneas de alta velocidad suelen construirse con estándares muy exigentes de ingeniería civil y materiales, su fiabilidad a largo plazo depende de programas de mantenimiento intensivos y de la renovación periódica de elementos críticos como carriles, traviesas y aparatos de vía. Los expertos recordaron que la gestión de infraestructuras ferroviarias modernas debe combinar ingeniería de materiales, análisis de datos y modelos predictivos para minimizar el riesgo de fallos estructurales.
El encuentro académico puso también de relieve la importancia de la investigación interdisciplinar en el análisis de accidentes ferroviarios. La seguridad de los sistemas de transporte depende de la interacción entre múltiples disciplinas, desde la ciencia de materiales y la ingeniería estructural hasta la matemática aplicada y la ingeniería de sistemas. En este sentido, las academias destacaron el valor de los enfoques científicos rigurosos para comprender las causas profundas de los accidentes y mejorar el diseño de infraestructuras y protocolos de seguridad.
La red de alta velocidad española, con más de 4.000 kilómetros de vías, es actualmente una de las mayores del mundo y constituye una infraestructura crítica para el transporte de pasajeros y la cohesión territorial. El accidente del pasado enero ha puesto de relieve la necesidad de revisar permanentemente los sistemas de mantenimiento y seguridad para garantizar la fiabilidad de una red que opera con niveles de tráfico y velocidades muy elevados.
Las conclusiones del encuentro subrayan que el análisis científico de los accidentes no debe limitarse a identificar responsabilidades inmediatas, sino que debe servir para extraer lecciones técnicas que permitan mejorar el diseño y la gestión de las infraestructuras ferroviarias. En un contexto de creciente demanda de transporte ferroviario de alta velocidad en Europa, los expertos coinciden en que la ingeniería de materiales, el mantenimiento predictivo y la monitorización avanzada de infraestructuras serán elementos clave para reforzar la seguridad de los sistemas ferroviarios en las próximas décadas.
El vídeo completo de la sesión se puede ver aquí
