El mayor proyecto de infraestructuras de los próximos años no se construirá sólo con hormigón, se construirá también con IA

El mayor proyecto de infraestructuras de los próximos años no se construirá sólo con hormigón, se construirá también con IA

¿Es posible que una de las profesiones con más tradición y decisivas para el desarrollo de un país, la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, pueda verse transformada por la llegada de la Inteligencia Artificial? ¿Puede un modelo de IA ayudar a un ingeniero a representar un proyecto en 3D, a sacar unas mediciones o a realizar la planificación de una obra? ¿Y qué papel tendremos los que llevamos décadas proyectando y construyendo el país con hormigón, acero y criterio técnico?

Durante mucho tiempo, en la ingeniería civil hemos explorado el uso de la Inteligencia Artificial generativa mucho más allá de escribir textos o crear imágenes. Teníamos un reto mayor, mucho más nuestro: que un modelo de IA fuese capaz de interpretar planos y documentación técnica de forma coherente. Y ahí nos estrellábamos una y otra vez.

El reto que se nos resistía

Durante años, ninguno de los grandes modelos de IA generativa —ni ChatGPT de OpenAI, ni Copilot de Microsoft, ni Gemini de Google, ni los modelos abiertos de Meta o DeepSeek— eran capaces de leer bien un plano. Fallaban estrepitosamente en tareas que cualquier ingeniero resuelve a diario: entender una planta y un alzado, sacar unas mediciones o generar un modelo 3D a partir de las vistas.

El motivo no era menor. Estos algoritmos se entrenan con los documentos que hay disponibles públicamente en internet, y de planos de proyecto de ingeniería, con toda su densidad de símbolos, leyendas y normativa, apenas hay nada. Sin datos con los que aprender, los modelos de IA tropezaban con lo que para nosotros es el abecé.

Esto ha cambiado. Con la llegada de los modelos de última generación —los llamados modelos frontier— la IA ya empieza a interpretar planos de una manera razonablemente coherente. Y conviene decirlo con la honestidad que se le exige a un ingeniero: todavía estamos lejos del 100%. Un estudio comparativo reciente sobre planos reales de ingeniería lo deja claro: los modelos actuales leen ya el texto de un plano con una fiabilidad altísima, cercana al 95%, pero aún se equivocan bastante en algo tan básico como contar de forma fiable barras de acero o metros cúbicos de hormigón, donde no pasan del 40-50%. Son excelentes asistentes documentales, pero todavía no tienen un “entendimiento” completo en planos. La conclusión es la que un buen ingeniero afirmaría: la validación sigue siendo humana.

Y aun así, con esas limitaciones, el salto es enorme. Porque mientras discutimos si la IA entiende o no un plano, en las obras de infraestructuras ya está haciendo cosas que hace cinco años parecían ciencia ficción.

La IA que ya está en la obra (y buena parte, hecha en España)

No hace falta irse muy lejos para verlo. Algunas de las mejores aplicaciones de IA a las infraestructuras llevan sello español.

Ferrovial se ha convertido en la primera empresa de infraestructuras del mundo que puso una herramienta de IA generativa a disposición de toda su plantilla, y opera corredores de carretera inteligentes —el programa AIVIA— con sensores, cámaras con visión artificial y conectividad de baja latencia pensados para una movilidad más segura y, llegado el momento, para el vehículo autónomo.

ACCIONA, dentro del proyecto de I+D INARTRANS 4.0, aplica IA a la excavación de túneles con tuneladora. De más de 7.000 variables que genera una TBM, sus modelos han sido capaces de identificar 27 parámetros verdaderamente relevantes para leer el tipo de terreno que se van a encontrar al excavar y el comportamiento de la máquina en tiempo real. Es, en esencia, convertir un gran volumen de datos en criterio.

Ineco ha desarrollado el DIGAV, un dispositivo que inspecciona la vía ferroviaria con siete cámaras y algoritmos de IA de detección automática de defectos. Según la propia ingeniería del grupo, permite reducir entre un 30% y un 40% la duración de los recorridos de inspección, con una calidad que ya no depende de la fatiga o la pericia del operador de turno. Lo que antes eran diez semanas de trabajo pasan a menos de siete.

A esto se suman los gemelos digitales, que ya no son un experimento. Network Rail creó una réplica digital del túnel de Severn —una obra de 1886— que le ahorró 350.000 libras y la mitad de las visitas a campo. Y herramientas de planificación de obra como ALICE permiten explorar millones de secuencias constructivas y recortar plazos de ejecución de forma sistemática utilizando IA. La infraestructura del pasado gestionada con la tecnología del futuro.

El contexto de mercado no deja lugar a la duda sobre hacia dónde vamos: la IA aplicada a la construcción crece a un ritmo cercano al 25% anual, y McKinsey estima que puede elevar la productividad del sector hasta un 20%, en una industria que arrastra décadas de estancamiento. El tren ya ha salido de la estación.

No temas a la IA; teme al ingeniero que la use mejor que tú

Vuelve entonces la pregunta de siempre: ¿la IA nos va a quitar el trabajo?

Lo diré como lo pienso. A la Inteligencia Artificial no hay que tenerle miedo. A quien conviene mirar de reojo es al ingeniero que la maneje mejor que nosotros, porque ese es el que marcará la diferencia. La IA no firma un proyecto ni asume la responsabilidad de una estructura que atravesarán miles de personas. Eso —el criterio ingenieril, el conocimiento sólido, la experiencia adquirida y la excelencia técnica — es exactamente lo que el modelo de IA no replica y lo que define a un Ingeniero de Caminos.

El propio colectivo profesional de los Ingenieros de Caminos lo tiene claro. No es casualidad que la Fundación Caminos haya reunido hace pocas semanas a expertos de las principales empresas de infraestructura para debatir, precisamente, cómo la IA cambiará nuestra profesión. El Colegio no puede mirar esta transformación desde la grada: tiene que estar en el terreno de juego. La cuestión no es si la IA llega a la Ingeniería Civil, sino si llegamos nosotros a tiempo para liderarla.

¿Y qué puede hacer el Colegio?

Aquí es donde una sólida institución centenaria puede convertirse en un verdadero aliado para el desarrollo profesional de sus colegiados. Creo en un Colegio de Caminos que mira hacia adelante, y por eso defiendo cuatro compromisos concretos a los que nos hemos comprometido en la candidatura “Renovando Caminos”, liderada por José Antonio Martín-Caro y José Antonio Fernández Gallar y que se presenta a la Junta Rectora de Madrid:

Formar a más de 500 colegiados al año en IA y nuevas tecnologías, con un certificado reconocido por el propio Colegio. El Ingeniero de Caminos tiene que estar en la vanguardia, no a remolque.

Acompañar al talento joven. Mentorizar de forma específica a los ingenieros menores de 35 años en el uso de estas herramientas. El futuro de la profesión se construye estando a su lado hoy.

Crear un Laboratorio de IA e Innovación Digital del Colegio, un espacio para testar de verdad la tecnología que ya está cambiando el sector: gemelos digitales, carreteras inteligentes, automatización de proyectos e interpretación de documentación técnica.

Apoyarnos en las Escuelas de Caminos. La mejor formación nace de la colaboración entre el Colegio y las Escuelas que forman a nuestros futuros ingenieros. Ni el Colegio ni la Universidad llegan solos; juntos, sí.

El hormigón seguirá siendo hormigón

No nos engañemos: los puentes, los túneles, las presas y las carreteras se seguirán construyendo con hormigón y con acero. Pero cada gran obra de los próximos años llevará además una capa invisible de sensores, datos e inteligencia artificial. Una capa que no sustituye al ingeniero, sino que lo potencia y lo libera de lo repetitivo y de lo manual, para que se concentre en lo insustituible y que realmente aporta valor: proyectar, decidir y ejecutar. El mayor proyecto de infraestructuras de los próximos años no se construirá sólo con hormigón. Se construirá también con IA. Y quiero que los Ingenieros de Caminos estemos al frente.

José Daniel García Espinel

José Daniel García Espinel

Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Se presenta como Vocal de IA e Innovación Digital a la Junta Rectora de la Demarcación de Madrid del Colegio de Ingenieros de Caminos, dentro de la candidatura "Renovando Caminos", liderada por José Antonio Martín-Caro y José Antonio Fernández Gallar.

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