Airbus avanza en las pruebas y certificaciones del A350-1000ULR, el avión llamado a operar los vuelos comerciales más largos del mundo
La nueva versión de ultra largo alcance del A350 ha sido desarrollada para Qantas y su Project Sunrise, con el objetivo de conectar Sídney con Londres y Nueva York sin escalas en vuelos de hasta 22 horas. El aparato deberá completar ahora una campaña de ensayos y certificación antes de su entrega prevista para abril de 2027 y su entrada en servicio comercial en octubre de ese año.
Airbus sigue avanzando en el desarrollo del A350-1000ULR, la nueva variante de ultra largo alcance de su avión de fuselaje ancho, concebida para operar algunas de las rutas comerciales más exigentes del mundo. El primer aparato destinado al programa Project Sunrise de Qantas completó con éxito su vuelo inaugural de prueba en Toulouse, en una operación que marca el inicio de la fase final de validación técnica antes de su entrada en servicio.
La aeronave, identificada como MSN 707, es el primero de los doce A350-1000ULR encargados por la compañía australiana. Durante el vuelo de prueba, realizado desde las instalaciones de Airbus en Toulouse, el avión permaneció en el aire durante tres horas y 43 minutos y alcanzó una altitud ligeramente superior a los 41.000 pies. A bordo viajaba una tripulación especializada de ensayos en vuelo de Airbus, encargada de comprobar el comportamiento general del aparato y de validar los primeros parámetros de la nueva arquitectura de combustible.
El A350-1000ULR ha sido diseñado específicamente para que Qantas pueda unir por primera vez sin escalas la costa este de Australia con Londres y Nueva York. Es el núcleo técnico de Project Sunrise, el programa con el que la aerolínea pretende superar una de las últimas barreras de la aviación comercial de largo radio: vuelos directos de hasta 22 horas, con distancias cercanas a las 10.000 millas náuticas en el caso de las rutas más extremas.
Depósito adicional de combustible
La principal diferencia técnica respecto al A350-1000 convencional está en la integración de un depósito adicional de combustible en la parte trasera central del fuselaje, con una capacidad de 20.000 litros. Esta modificación permite aumentar el alcance del avión en unas 1.000 millas náuticas y hacer viables rutas que hasta ahora exigían una escala intermedia. Pero el reto no se limita a añadir más combustible. Airbus ha tenido que desarrollar una arquitectura específica de gestión, transferencia y equilibrio de combustible para vuelos de duración excepcional, un sistema que deberá ser certificado antes de que el avión pueda transportar pasajeros.
La campaña de pruebas también incluye la certificación de un nuevo sistema de refrigeración de las cocinas de a bordo, con equipos más ligeros y eficientes, diseñado para vuelos ultralargos. Además, Airbus deberá ensayar la ventilación, el control de temperatura de la cabina y el comportamiento de los sistemas durante misiones prolongadas. La aeronave de pruebas incorpora instrumentación específica y más de un millar de sensores para medir el rendimiento del avión y de sus sistemas sin comprometer el estado de una célula que, a diferencia de un prototipo puro, acabará siendo transformada para operar con pasajeros.
Reducción de asientos
La configuración comercial elegida por Qantas también explica la singularidad del proyecto. Los A350-1000ULR de Project Sunrise tendrán 238 plazas distribuidas en cuatro cabinas, una cifra muy inferior a la capacidad habitual de un avión de este tamaño. La reducción de asientos responde a una doble lógica: limitar peso para preservar alcance y ofrecer más espacio en vuelos que podrán superar las veinte horas. La aerolínea ha previsto suites de primera clase, clase business, turista premium y turista, además de una zona de bienestar destinada a que los pasajeros puedan estirarse, hidratarse y reducir los efectos físicos de vuelos tan prolongados.
No se trata solo de una versión con más autonomía, sino de una adaptación integral del avión a una misión extrema. El A350-1000ULR combina modificaciones estructurales, nuevos sistemas de combustible, reducción de peso en equipos auxiliares, certificación de sistemas de cabina y una configuración interior pensada para la resistencia humana en vuelos de casi un día. El objetivo es que la operación sea viable no solo desde el punto de vista técnico, sino también comercial y sanitario para pasajeros y tripulaciones.
El calendario todavía deja varios hitos pendientes. El primer vuelo no supone el final de las pruebas, sino el comienzo de una campaña de ensayos y certificación de aproximadamente dos meses, con unas 80 horas de vuelos de prueba y comprobaciones en tierra. Airbus deberá certificar las modificaciones del avión ante la Agencia Europea de Seguridad Aérea, especialmente el depósito trasero adicional, el nuevo sistema de combustible y la arquitectura de refrigeración y control ambiental.
Después de esa fase, el MSN 707 será adaptado a las especificaciones comerciales de Qantas. Airbus ha señalado que el segundo A350-1000ULR producido para la aerolínea será el primero previsto para entrega, con calendario estimado para abril de 2027. Ese aparato deberá completar su ensamblaje final, instalación de motores, pintura, integración de la cabina de cuatro clases y las verificaciones propias de entrega.
Vuelos comerciales en octubre de 2027
Qantas prevé poner a la venta en febrero de 2027 los primeros servicios sin escalas entre Sídney y Londres, con inicio comercial en octubre de 2027, siempre sujeto a las aprobaciones regulatorias, la certificación del avión y la disponibilidad de las aeronaves. La ruta Sídney Londres será la primera del Project Sunrise y permitirá reducir hasta cuatro horas el tiempo de viaje frente a las conexiones actuales con escala. La conexión directa con Nueva York será la siguiente gran etapa del programa, aunque su calendario definitivo se anunciará más adelante.
El A350-1000ULR se incorpora así a la familia A350 como una de sus variantes más ambiciosas, junto al A350-900, el A350-900ULR y el A350-1000. Para Airbus, supone demostrar hasta dónde puede extenderse la plataforma del A350 en términos de autonomía y eficiencia. Para Qantas, representa la posibilidad de convertir Australia en un mercado conectado directamente con Europa y Norteamérica sin escalas. Y para la aviación comercial, abre una nueva fase en la competencia por el largo radio, donde el desafío ya no es solo volar más lejos, sino hacerlo con seguridad, eficiencia, confort y un modelo operativo económicamente sostenible.
